domingo, 19 de noviembre de 2017

LA CANCIÓN DE AQUILES: MADELINE MILLER



Dioses, héroes y hombres en un mundo aparentemente gobernado por el Destino. La más grande epopeya de nuestra civilización sigue presente hoy más que nunca.

El joven príncipe Patroclo mata por accidente a un muchacho. Repudiado por su padre, es exiliado al reino de Ftía, donde lo acoge el rey Peleo, un hombre bendecido por los dioses, inteligente, apuesto, valiente y reconocido por su piedad. Tanto que se le concedió el más alto honor, la posibilidad de engendrar un hijo con una diosa: Aquiles.

Aquiles es fuerte, noble, luminoso. Patroclo no puede evitar admirar hasta el último de sus gestos; su belleza y perfección hacen que sea incapaz de contemplarlo sin una punzada de dolor. Por eso no se explica que Aquiles lo escoja como hermano de armas, un puesto de la más alta estima que lo unirá a él por lazos de sangre y lealtad, pero también de amor. Así emprenden juntos el camino de la vida, compartiendo cada instante, cada experiencia, cada aprendizaje y preparándose para el cumplimiento de una profecía: el destino de Aquiles como mejor guerrero de su generación.



Me encanta la mitología griega. Tal vez tenga que ver con el hecho de que cuando era niña era admiradora de Los caballeros del Zodiaco o que me obligaran a leer La Ilíada y La Odisea en el colegio; cualquiera sea el caso, disfruto mucho leer todo lo que cae en mis manos relacionado con el tema. Hace unos meses me recomendaron La canción de Aquiles; una amiga me aseguró que era una lectura maravillosa y tomé nota mental porque Patroclo es un personaje que siempre he encontrado muy interesante y al que se explota poco. Entonces, cuando al fin pude hacerme con el libro hace unas semanas, no lo pensé dos veces para ponerme con él y lo he disfrutado mucho más de lo que esperaba, tanto que seguro lo mencionaré entre mis libros favoritos del año. Me he visto envuelta en una narración preciosa que incluso me ha conmovido al punto de derramar algunas cuantas lágrimas, cosa rarísima en mí, que no lloro con facilidad con mis lecturas. 

La canción de Aquiles es, por encima de todo, una historia de amor; un amor enorme y hermoso que se desarrolla a lo largo de la novela de una forma entrañable. Patroclo es el elegido para narrar esta historia en primera persona, lo que me pareció un acierto porque gracias a eso lo conocemos pronto como un ser humano sencillo, honorable y en extremo vulnerable; estas características no solo nos permiten empatizar inmediatamente con él, sino que aunadas a su natural candidez y nobleza nos retrata a los otros personajes de la historia de una forma muy honesta. Es así como se nos presenta a Aquiles en primer lugar, cuando Patroclo lo conoce siendo solo un niño que vive con un padre cruel y una madre frágil apenas consciente de su existencia. Allí, el pequeño príncipe contempla al ya impresionante Aquiles, todo lo que él no es o cree que será. Este, además de hermoso y con un linaje extraordinario, hijo de un rey y de una deidad, es también gallardo y valiente; tanto que despierta su envidia y admiración. Pero es solo cuando Patroclo debe dejar su hogar acusado de la muerte accidental de otro niño y se convierte en un exiliado en la corte del padre de Aquiles, en Ftía, que lo conoce en verdad.



La relación de Patroclo y Aquiles es narrada de una forma maravillosa, del todo creíble y humana, al grado que resulta conmovedora por su inocencia. En un inicio Patroclo se muestra desconfiado y asustado por todo este gran mundo de guerreros que se devela ante él sabiendo, además, que no puede estar más fuera de lugar, pero pronto hace buenas migas con Aquiles y se convierte en su mejor amigo; es esta amistad la que da inicio a su gran historia de amor. El entrenamiento a manos del  centauro Quirón y los continuos enfrentamientos con Tetis, la madre de Aquiles, así como la relación de Patroclo con sus complejos y su pasado, son también aspectos cruciales que influyen mucho en su relación. 

El estilo de la autora es sencillamente precioso; envuelve al lector haciéndolo parte de la historia con una calidez y dulzura impresionantes que reflejan en gran parte la naturaleza de Patroclo. No todo es amor, sin embargo, porque la narración del arco principal de la historia va de la mano con los acontecimientos que se suceden para llegar al gran evento al que el destino parece decidido a llevar a todos los personajes; La Guerra de Troya. Desde el momento en que Helena elige a Menelao; la intervención de Ulises en el asunto; la fuga de Helena y Paris, la declaración de guerra, el llamado de los héroes y el largo camino a Troya, con mucho énfasis en los años de asedio a la ciudad... todo, absolutamente todo tan bien retratado y con una prosa tan sublime que, te guste o no la historia griega, no puedes evitar enamorarte de la historia. El crecimiento de los personajes, en particular el de Patroclo, es estupendo; lo vemos pasar de ser un muchachito asustadizo y perdido en el mundo a convertirse en un hombre más maduro e íntegro dispuesto a hacer cualquier cosa por lo que considera correcto aún cuando esto signifique a veces hacer a un lado su adoración por Aquiles. Y en cuanto a él, Aquiles, tengo que confesar que nunca ha sido santo de mi devoción; no soporto la soberbia y él la tiene a raudales, pero aquí la autora ha procurado imprimirle un tono más real que lo humaniza; además, su devoción por Patroclo enternece y resulta complicado odiarlo. Otro personaje del que he disfrutado mucho leer ha sido Ulises, mi favorito en todo este tinglado. El final es magnífico y aun cuando quien conoce la historia sabe que no tendrá precisamente un final feliz, no puedes evitar que el corazón se te haga cachitos porque es así de duro y conmovedor; pero tiene también un aire casi mágico que te ayuda a sobrellevarlo y a valorar el amor verdadero, incluso más allá de la muerte. 

Creo que es obvio cuánto me ha gustado esta historia, así que la recomiendo encarecidamente a todo el mundo; vale muchísimo la pena.


domingo, 5 de noviembre de 2017

EL TESTAMENTO DE MARÍA: COLM TÓIBÍN



En este relato sobrecogedor Colm Tóibín da voz a María, una mujer desgarrada que, tras la violenta muerte de Jesús, rememora los extraños y convulsos acontecimientos que le han tocado en suerte. Aquí quien habla no es virgen ni diosa, sino una madre judía, ciudadana de un extremo del imperio romano donde aún alientan ritos helénicos, convencida de que su hijo se ha dejado corromper por nefastas influencias políticas.

Sola y exiliada, nostálgica de su marido y de una época de calma y seguridad que de pronto quedó destruida por la implicación de Jesús en disturbios, aparentes sanaciones milagrosas y confabulaciones que acabaron con la crucifixión del hombre que había llevado en sus entrañas, María recuerda y habla.

Con extraordinario virtuosismo y admirable capacidad dramática, Colm Tóibín compone a lo largo de estas páginas un verdadero stabat mater contemporáneo, lleno de luz y dolor, un lamento que nace de la tradición y llega hasta nuestros días.



Hoy vengo con la reseña de un libro muy breve, pero poderoso. El testamento de María cayó a mis manos casi por casualidad y decidí leerlo porque ya conocía la pluma del autor, Colm Tóibín, a quien leí por primera vez en su obra Brooklyn, que me encantó, y fue un acierto probar de nuevo con él porque este pequeño libro me ha gustado tanto como aquel. 

Una de las particularidades de Tóibín, creo, que leí alguna vez en la contraportada de una de sus novelas, es que tiene la capacidad de sumergir al lector en la conciencia de los personajes que retrata en sus historias de una forma muy profunda. Lo experimenté con la protagonista de Brooklyn, y me ha vuelto a ocurrir ahora al leer esta versión de la historia de María, la madre de Jesucristo. El testamento de María es, como les comentaba, una historia muy corta y consigue retratar en pocas páginas los recuerdos de María cuando se ha retirado a vivir aislada luego de la muerte de su hijo. Ella se sumerge en sus recuerdos y nos lleva en un viaje muy personal en el que intenta de alguna forma reconstruir los momentos más importantes de su vida junto a Jesús. En realidad, y este es un punto bastante importante que he sentido al leer el libro, esta no es la historia de la madre de este personaje extraordinario a quien se le considera hijo de Dios o un gran profeta. No, esta es la historia de una madre con el corazón destrozado de pena por haber perdido a su hijo y no haber podido hacer nada por salvarlo; incluso, reniega de sus ideales y de aquellos que lo seguían porque considera que nada lo que hizo valió la pena. 

Para un creyente puede parecer un poco difícil el leer una historia abordada desde esta óptica, pero creo que Tóibín, quien es un católico practicante al tiempo que un reconocido académico, tiene la capacidad de hilvanar este relato con mucho temple y viendo todo el panorama sin que sus creencias o prejuicios le nublen el juicio. Su forma de narrar es hermosa, sencilla y consigue envolver a lector de modo que parece como si María nos desnudara sus más íntimos recuerdos al oído. Pienso que es un libro que vale mucho la pena; por lo interesante del tema en sí, y sobre todo por disfrutar de la pluma de un autor estupendo al que si no han leído aún recomiendo mucho. 

sábado, 28 de octubre de 2017

BAJO EL PUENTE DE LOS VIENTOS: J. DE LA ROSA



¿Qué más podía pedirle a la vida? ¿Qué podía salir mal a partir de ahora? Podía desear lo único que me faltaba: auténtico y verdadero amor. Temblar de amor. Reír de amor. Sufrir de amor.

Año de 1785. La joven Isabel de Velasco es arrastrada a Francia para satisfacer los planes que su tía Margot tiene para ella. Pero no ha contado con que Isabel es rebelde, decidida y poco dada a los convencionalismos pese a su juventud y posición social. Y menos aún que una extranjera en Francia, destinada a acompañar a la Reina, se enamore de un simple médico rural, Ethan Laserre, que además abraza ideas revolucionarias.

Dos mundos antagónicos que se enfrentan. Uno que agoniza, donde Isabel es el centro de la sociedad, y otro que nace con fuerza y donde Ethan es uno de sus impulsores. Y en medio el amor de un hombre y una mujer que deben elegir entre lo que son y lo que desean ser envueltos en los sangrientos vaivenes de la Revolución Francesa.

Bajo el Puente de los Vientos cuenta una historia de amor y de revolución a lo largo de diez años, donde la vida no vale nada y la pasión es la única guía. 



No sé por qué, pero últimamente parecen perseguirme las novelas relacionadas con la Revolución Francesa, un período de la historia que siempre me ha fascinado; a lo mejor en realidad se trata de eso: esas novelas no me persiguen, las elijo yo inconscientemente. Cualquiera sea el caso, tengo la suerte de que, salvo excepciones, las disfruto mucho y debo decir que esta en particular que traigo hoy me ha encantado.

He leído muy buenos comentarios para la obra de José de la Rosa, un autor de novela romántica que se ha hecho de un nombre importante en el género, pero por una cosa u otra no terminaba de convencerme ninguno de los títulos que he encontrado por aquí. Entonces, claro, los hados y la Revolución Francesa hicieron su trabajo y pusieron esta historia en mi camino. Bajo el puente de los vientos es una novela histórica ambientada en la Francia de Luis XVI y que además ha participado en el Concurso Indie de Amazon de este año; a la fecha se cuenta entre las novelas finalistas, algo merecidísimo y, aun cuando no dudo que todas las otras novelas finalistas deben de ser estupendas, reconozco que me hace ilusión la idea de que este año se premie a una novela del género romántico que engloba en gran medida todo lo que aprecio en una buena historia de amor.



Isabel es la protagonista de esta historia, una mujer de origen español, aristócrata hasta el tuétano, que al quedar huérfana muy joven es criada en un convento con todas las restricciones de la época y que cuando cree estar enamorada se ve obligada a dejar todo lo que conoce al ser arrancada de su país y de ese amor inocente y juvenil para ocupar una posición como la protegida de dos nobles franceses en la corte de Luis XVI y la veleidosa María Antonieta. La novela está narrada en primera persona con un tono intimista y muy sencillo que nos permite conocer de primera mano los pensamientos y el sentir de esta joven de carácter decidido que procura en un primer momento resistirse a esos convencionalismos que le ahogan y que no dejan de serle impuestos con cierta crueldad. 

Es a estas alturas de su vida cuando se topa por primera vez con el hombre que tendrá una influencia enorme en su vida y que se convertirá en su gran amor, aun cuando deban pasar mil y un penurias para consumar sus sentimientos y atisbar siquiera la posibilidad de ser felices. Pero este buen hombre, Ethan Laserre, es un médico perteneciente a esa clase que los aristócratas ven con desprecio y desconfianza, en tanto él, de firmes ideales revolucionarios, no puede imaginar un destino peor que verse relacionado con ellos. Obviamente, una relación entre dos personajes como nuestros protagonistas, y en una época como las que les ha tocado vivir, además, parece destinada a un fin trágico.



Algo que me parece importante mencionar es que, si bien el romance es una parte vital de esta historia, no es la que más. A mi parecer, y es algo que he disfrutado enormemente, esta novela es el viaje de una mujer extraordinaria en un tiempo difícil y muy cruel que, a lo largo de los años y mil y un experiencias crece ante la adversidad templando un carácter admirable. Isabel vive, sueña, ríe, sufre, y ama apasionadamente y sin medida. He aquí la magia de su amor con Ethan, la pasión que los une y que los lleva a arriesgarlo todo con el fin de estar juntos. Y esta lucha se sucede y se ve hilvanada de forma exquisita con los sucesos históricos que no dejan de ocurrir a su alrededor, llevándolos a un punto de no retorno que te mantiene muy entregada a la lectura de principio a fin.

He quedado encantada con esta historia, como creo que debe ser evidente y espero de corazón que quienes no la han leído  se animen con ella; pienso que más allá de si les gusta el género, basta con que disfruten de una estupenda novela muy bien contada para que le den una oportunidad. Entre tantas historias que se publican en la actualidad, me alegra enormemente que una tan buena haya llegado a recibir un reconocimiento merecido y ahora solo falta que se le conozca un poco más, lo que espero ocurra. 

Y por si no ha quedado clara mi recomendación, me atrevo a usar mi gif supremo para persuadir a los lectores renuentes. Hasta ahora nunca me ha fallado. Va con cariño, ¿eh? 


domingo, 15 de octubre de 2017

COSAS, MUCHAS COSAS



Comentaba en una entrada anterior que quería hacer un recuento de todo lo ocurrido en mi mundo lector y escritor de estos últimos meses en que no he podido comentar al respecto, de modo que es con ello con lo que vengo hoy y espero no agobiar a nadie con el recuento; pero es que hay mucho por compartir y por fortuna, en este aspecto al menos, todo bueno, así que allí vamos.

En julio tuvimos el acontecimiento más esperado por los lectores de mi ciudad, la Feria Internacional del libro de Lima, y puedo decir que en esta ocasión he disfrutado de la experiencia más que nunca. Por un lado y para empezar, di rienda suelta a mi amor y compulsión por los libros y me hice de un botín que luego me hizo ruborizar al pensar en todo lo que había gastado; pero si consideramos que se dan muy pocas oportunidades para encontrar una gran variedad de libros a precios razonables por aquí, pues la verdad que creo que hice bien. Dejo un par de fotos de familia por aquí; como podrán advertir, la romántica ha imperado en esta ocasión, aunque por allí se me colaron también libros de otros géneros y estoy muy contenta con todos.




Por otra parte, fue una feria muy especial para mí porque tuve la oportunidad de participar en ella como panelista en un conversatorio. Creo que nunca antes se había organizado una actividad a este nivel en que se hablara de la novela romántica y gracias a Ediciones Urano, que nos apoya mucho en las tertulias que un grupo de amigas y yo organizamos con regularidad, este sueño pudo verse cumplido. Hablamos un montón acerca del género, de nuestros libros y autores favoritos y yo, como autora, pude también comentar un poco acerca de mi experiencia al respecto. Lo pasamos súper bien y desde ya soñamos con repetir.



Y hablando de conversatorios, nuevas experiencias y sueños cumplidos, pude también participar como ponente en el taller organizado por Amazon y su plataforma KDP para difundir el último Premio Literario. Fue genial compartir mesa con una autora tan exitosa como Blanca Miosi, que es además compatriota y tan simpática. Me sentí pequeña a su lado, pero también contenta por todo lo que aprendí, así como sorprendida por la cantidad de personas que asistieron; me alegra mucho ver que la autopublicación y el amor por las letras en general se difunda con tantas ganas en mi país.



A ver. Cosas, más cosas. Respecto a la autopublicación, les contaré que después de un año, aproximadamente, me animé a subir una historia a Amazon. Es algo que me gusta hacer de cuando en cuando y según los hados y la disciplina lo permiten. Puede parece un poco masoquista, pero toda la experiencia de escribir, corregir, buscar una portada apropiada, maquetar, etc, etc, además de exigente me parece muy divertida. Creo que es una forma de mantener al autor atento a cada aspecto de la publicación y de esa forma nos mantenemos en forma, por así decir, además de darnos una perspectiva muy amplia de este proceso que creo se debe llevar con tanta entrega como sea posible.  Esta es la portada, que por cierto me encanta, y estoy muy contenta con cómo le va hasta ahora; quienes la han leído y, Dios los bendiga, me han hecho llegar sus comentarios, han sido súper amables.



Para cerrar, algo que me tiene en la estratósfera. Después de muchas gestiones, meses de acoso y prender mil y un velas, finalmente es posible encontrar mis libros publicados con Editorial Vestales en Lima. Todavía me cuesta creerlo, pero gracias a los chicos de la editorial, los genios de las maravillosas librerías Books & Co. y mis buenas amigas del grupo de románticas que tenemos por aquí, esto ya es una realidad y no podría estar más contenta. Creo que esta es una muestra más de que, no importa qué tan difícil sea algo, si le pones muchas, pero muchas ganas y llegan a ti las personas correctas con las cuales luchar codo a codo en busca de los sueños, nada es imposible.




Y bueno, además de que continúo leyendo como que no hay mañana y tengo algunos proyectos literarios en el horno, es poco más lo que puedo contar. Como si hubiera dicho poco. Si han llegado hasta aquí, muchísimas gracias por el apoyo de siempre y por pasar por este rinconcito, se merecen té y galletitas. Nos leemos pronto.


domingo, 3 de septiembre de 2017

LAS CHICAS DE CANTERBURY: KIM WRIGHT



Tres días después del funeral de su madre, Che de Milan recibe la urna con las cenizas y una nota recordándole su promesa de llevarlas a Canterbury.

En un principio desecha la idea. Al fin y al cabo, era solo una de las ideas excéntricas de su madre...Pero tras recibir una segunda carta de su novio, en la que le comunica que la abandona por otra, decide ir a Canterbury.

En un viaje de casi cien kilómetros desde Londres al santuario de Thomas Becket en la catedral de Canterbury, conocido por sus milagros, Che se une a ocho desconocidas. Todas ellas irán narrando historias por el camino, al estilo de Chaucer...rivalizando por ver quién consigue plasmar con más acierto la verdadera esencia del amor.


A medida que Che estrecha lazos con sus compañeras, irá descubriendo las enseñanzas que le depara aquel fascinante viaje, acerca de la vida, la muerte, el amor, el desamor y las virtudes de la imperfección.




Parece que ha pasado una eternidad desde la última vez que estuve por aquí, pero viendo mi última actualización veo que en realidad no ha sido tanto y que, lo mismo que muchos por estos lares, nos hemos dado un pequeño descanso bloguero. Pero aquí estoy de vuelta, poniéndome al día en mis visitas a sus rinconcitos y confío en retomar el ritmo, que lo echaba mucho de menos.

Pronto vendré con una entrada para mostrarles el botín de la última Feria del libro de mi ciudad, así como a contarles también cuántas cosas han pasado últimamente; pero hoy quiero compartir la que ha sido una lectura muy especial para mí. 

Una buena amiga, Verónica de Libros y café, trabajó este año en el stand de Urano en la feria, de modo que fue uno de mis lugares favoritos durante mis visitas y entre varios otros libros que compré por allí se encuentra este, Las chicas de Canterbury. Confieso que fue verlo en exhibición y lanzarme por él sin molestarme en leer la sinopsis, solo tenía ojos para esta preciosa portada. Por lo general no acostumbro comprar un libro tan solo por eso, me gusta analizarlos y pensar mucho antes de llevarlos a casa, pero con este me pasó algo; caí fulminada de amor y no lo pensé dos veces antes de pagar por él. Me alegra haberlo hecho.

No sabía qué esperar de esta historia, pero tan pronto como leí la sinopsis me sentí un tanto más ubicada respecto a qué me encontraría y ha sido una lectura deliciosa. Las chicas de Canterbury es la clase de libro que se disfruta con una buena taza de té, galletitas y una manta sobre las piernas; en gran parte es así como lo he leído y resultó una gran experiencia. 



La novela nos presenta a Che, una mujer tan especial como su nombre que nos va contando su historia en primera persona con un tono desenfadado y muy familiar. Che está en los cuarentas y acaba de perder a su madre, quien fue todo un personaje. Una de esas mujeres de personalidad arrolladora  a quien amaba, pero a quien nunca consiguió comprender del todo, al grado que aún después de muerta Che sigue preguntándose quién era su madre y qué tanto de ella hay en sí misma. Como última voluntad, Che debe llevar las cenizas de su madre a Canterbury, y ella decide hacerlo de la forma más significativa: haciendo el camino que recorren los peregrinos. En aquel preciso momento de su vida ha ocurrido también algo muy especial, no precisamente bueno: su novio la ha dejado sin previo aviso y esto termina por poner su mundo de cabeza, obligándola a replantearse muchas cosas. De modo que así parte nuestras protagonista rumbo a Inglaterra. Cargando con las cenizas de su madre, con el corazón herido y la vida incierta. Desde luego, tal y como imaginan, este viaje supone un gran cambio para ella.

Che hace el recorrido a la Catedral de Canterbury en compañía de un grupo de mujeres liderados por una eficiente guía con el propósito de conocer esta experiencia de primera mano y esta es la ocasión perfecta para conocerse un poco mejor a sí misma, tal y como hacen sus compañeras. Por sugerencia de la guía, cada una de estas mujeres comparte una historia, imitando a los peregrinos de los Los cuentos de Canterbury, de Chaucer. Todas ellas eligen narrar relatos con la mujer y el amor como ejes; algunos son  muy personales, otros no tanto... aunque según estos son analizados y discutidos queda claro que tal vez lo son más de lo que parecen. Entonces, por el encanto de las historias y la camaradería entre mujeres, la magia emerge y de pronto nos vemos envueltas no solo por historias tan distintas entre sí, sino también por estos personajes a los que vamos conociendo según avanza la trama. Son muchos los aspectos en la vida de una mujer los que se tratan aquí: hija, mujer, madre; los miedos y complejos que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas; la relación con nuestras madres; la búsqueda o no del amor. En fin, hay de todo un poco y resulta imposible no sentirse identificada como mucho de lo que la autora comparte aquí.

Creo que se nota que he disfrutado mucho de esta lectura y les invito a que se animen también con ella no solo porque resultará una adición preciosa a sus estanterías, sino en especial porque me parece una historia entrañable que te invita a reflexionar y eso es siempre algo para agradecer. 


domingo, 9 de julio de 2017

MARINA: CARLOS RUÍZ ZAFÓN



Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.

En la Barcelona de 1980 Oscar Drai suena despierto, deslumbrado por los placeres modernistas cercanos al internado en el que estudia. En una de sus escapadas conoce a Marina, una chica audaz que comparte con Oscar la aventura de adentrarse en un enigma doloroso del pasado de la ciudad. Un misterioso personaje de la posguerra se propuso el mayor desafío imaginable, pero su ambición lo arrastro por sendas siniestras cuyas consecuencias debe pagar alguien todavía hoy.



Creo que he comentado alguna vez cuánto admiro a Carlos Ruiz Zafón, es uno de mis favoritos y eso no es poco decir. Me encanta su prosa, esa forma tan mágica que tiene de narrar, cómo consigue envolver al lector y hacer aquello que considero uno de los pilares de la literatura, sumergirte en un nuevo mundo, uno que aún cuando pueda ser ficticio, de alguna forma, hechicería mediante, pasa a ser tuyo y tan cercano que lo vives como si fueras un personaje más de la historia y, al llegar al final, te deja un vacío en el alma. Ay,  daría mi brazo derecho por escribir como este hombre. O el izquierdo, bueno, que soy diestra y de la otra forma el sacrificio no tendría gracia.

La saga del Cementerio de los libros olvidados es una de mis favoritas y aún cuando los libros tienen sus más y sus menos, vistos como un todo me parece sencillamente extraordinaria. Por desgracia, no es fácil encontrar los otros libros de Zafón, aquí son poco conocidos y por eso, cuando un amigo librero consiguió Marina para mí me dieron ganas de aplaudir con las orejas del gusto. El libro fue lo que esperaba y mucho más.



Oscar, el protagonista, es un personaje muy propio de Zafón, me recordó al Daniel de la saga de El cementerio de los libros olvidados; un jovencito despierto de lengua afilada y afán de aventura, un héroe en toda regla sin caer en esa desagradable tendencia actual de presentarlo como un arquetipo de perfección, Dios nos ampare. Oscar, aunque valiente, leal y sobre todo noble, dista de ser perfecto. La pasa mal en el internado en que estudia, pero un día, por esas gracias que nos concede de vez en cuando la vida, conoce a la chica que le da título al libro. Marina. Y nada volverá a ser lo mismo para él.

Algo que me encantó de este libro es, de nuevo, una característica que considero muy de Zafón, su capacidad para narrar una historia que va ganando en complejidad según avanza la trama y que de pronto se bifurca hasta abarcar una serie de otras historias a cual más interesante que no le resta importancia en lo absoluto a la principal, sino que la enriquece hasta el infinito. 



La profunda amistad y complicidad que se crea entre Oscar y Marina son hermosas, lo mismo que el amor de esta última por su padre, un personaje que me robó el corazón de inmediato. Nuestros protagonistas se ven arrastrados casi por accidente en una historia truculenta hasta el máximo, tanto que aún ahora, tras terminar el libro, me pregunto cuán sobrenatural fue en realidad y qué tan posible  es que algo como lo que ellos pasaron pudiera ocurrir. Pero sobre todo, como siempre con Zafón, creo que esta es una historia acerca de la humanidad, de los más profundos deseos y temores que puede experimentar un ser humano y de las decisiones que toma frente a ellos. Te rindes al miedo y cedes a la ambición, o mantienes tu integridad por sobre todas las cosas y decides abrazar ese camino de dolor que puede ser a veces la vida.

El final de la historia es sencillamente hermoso. Y también desgarrador, para qué nos vamos a engañar. ¿Pero no dicen que hay belleza en el dolor? A mí me cuesta aceptarlo, lo reconozco; no he llegado aún a ese punto en que pueda ver atrás y hallar algo bello en medio del horror, pero a lo mejor es algo que aprendes a apreciar con el pasar del tiempo. Supongo que es eso lo que Zafón intenta plasmar en esta historia y debo decir que sin duda lo logra con creces. En la pena y la desolación residen la esperanza y los recuerdos, y eso es algo para admirar. Obviamente, recomiendo muchísimo esta historia, de la misma forma en que recomiendo siempre al autor; ni defrauda ni deja indiferente, y ese es también uno de los pilares de la literatura, así que espero lo tengan muy en cuenta si es que aún no lo han leído. 

lunes, 19 de junio de 2017

EL CORAZÓN DE UNA CONDESA: ELIZABETH BOWMAN



En el Pazo de Rebolada, norte de Galicia, las campanas suenan a muerte. Es el año 1850 y la pequeña Ana acaba de perder a su madre, quedando a cargo de su padre, quien no tiene reparos en enviar a su hija, de cinco años a un estricto internado para señoritas. Trece años después, Ana Emilia Victoria Federica de Altamira y Covas regresa al Pazo. Se ha convertido en una hermosa joven capaz de encandilar a cualquier hombre, pero su suerte está decidida… Su padre ha llegado a un acuerdo matrimonial con don Jenaro Monterrey, un empresario de 70 años con quien quiere casarla.

Alberto se marchó lejos de Galicia huyendo de dolorosos recuerdos y de las duras exigencias de su padre para que siguiera el negocio familiar, pero Alberto ansiaba otro destino, pues quería estudiar una profesión y ser un hombre instruido. Cuando parece que encuentra su lugar, ejerciendo su profesión en un bufete, se ve obligado a regresar al Pazo…


Una mañana en la que don Jenaro se presenta por sorpresa, Ana huye al bosque y se cae. Un joven la ayuda. Primero escucha su voz, luego aparece entre los arbustos… Aunque un solo encuentro es suficiente para que ambos entiendan que se pertenecen, su amor es imposible. El destino de Ana ya está marcado… ¿O quizá podría cambiar su suerte?



Les comentaba en una entrada anterior que he disfrutado de buenas lecturas en las últimas semanas y hoy traigo una más bien reciente que se ha sumado a la lista de estupendos libros para atesorar y, desde luego, que para eso estamos, recomendar.

Me gusta mucho el estilo de Elizabeth Bowman, y es por dos motivos en particular. Uno, porque tiene una capacidad estupenda para manejar una narración elegante, delicada y segura sin que le tiemble el pulso, enriqueciendo la historia que quiere transmitir, y porque me recuerda mucho a los autores clásicos, que son mi debilidad. Además, en esta historia he podido conocer un lugar del mundo que me ha dejado fascinada y que ha pasado a formar parte de la lista de "lugares a los cuales espero viajar cuando me gane la lotería". No estaba muy familiarizada con Galicia, esa zona de España que parece tan bella y encantadora; ahora, gracias a la novela, a las estupendas descripciones de la autora y a la magia que parece envolverla, siento como si la conociera un poquito más.

Disfruto mucho de los personajes femeninos poderosos y bien construidos, y eso es algo que se percibe desde el inicio de la lectura en nuestra protagonista; tanto que opaca del todo a quienes aparecen con ella en escena, incluso a Alberto, el hombre que conoce en un momento tan importante de su vida. No considero que ello sea malo o que le reste al romance en sí porque tengo la sensación de que esta, aún cuando sea una novela romántica en toda regla, retrata en gran medida el desarrollo de una joven mujer, como es Ana, en un época bastante complicada para su género y más bien hostil en sus circunstancias. Una pensaría que una condesa joven, bonita y rica lo pasaría muy bien, pero vemos que eso no ocurre en realidad; que su vida está llena de restricciones y sinsabores, y son esas circunstancias las que le ayudan a crecer y a fortalecer ese carácter que al final le ayudará a encontrar la libertad que necesita.



El personaje de Alberto, aunque adorable y sin duda estupendo como complemento de Ana, no es tan llamativo como ella, lo que creo está bien porque en lo personal hubiera odiado que le quitara protagonismo y opacara de cualquier forma ese crecimiento que me moría por ver. Los "malvados" de la historia,  aun cuando puedan parecer despreciables, que lo son, resultan también tan maravillosos en su ruindad que es imposible no resaltarlos. Cuando un villano te pone la piel de gallina cada vez que aparece en escena, eso quiere decir que el autor ha hecho un buen trabajo y sin duda este es un ejemplo de ello.

La historia de amor también me ha encantado; pero diré algo curioso y que me parece muy importante; estoy convencida de que aún cuando Alberto jamás hubiera aparecido en la vida de Ana, el resultado al final no hubiera variado demasiado; me refiero a que si bien conocer este amor la enriquece como persona y para las románticas como yo el leer la forma en que se desarrolla su romance es una gozada, nuestra protagonista se mantiene fiel a su carácter y cada una de sus decisiones está determinada por lo que quiere y lo que no en su vida, independientemente de con quién la comparta. 

Sin duda, El corazón de una condesa ha sido una lectura de lo más encantadora y la recomiendo mucho a las almas románticas como yo y a cualquier persona que disfrute de una buena historia con estupendos personajes y una excelente narración.